Bienvenido a mi corazón, por favor, no rompas nada. Y recuerda: SE VALIENTE.


Grita. Chilla. Ríete. Salta. Sonríe. Baila. Canta. Enloquece. Enamórate. Equivócate. Levántate. Lucha. Juega. Gana. Sobrevive. Besa. REVÉLATE.

domingo, 17 de marzo de 2013

Premio




Como ya sabéis, mi blog preferido, Dos DivergentesMentalmente Desorientadas, organizó un concurso de relatos sobre Divergente y Los Juegos del Hambre, el cual terminó el viernes sus votaciones, y, ¿adivináis que? *sonido de tambores*

¡¡HE CONSEGUIDO EL SEGUNDO PREMIO!!


¡¡MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS LOS QUE VOTARON POR MI RELATO!!


Estoy súper emocionada porque es el primer premio que recibo de un blog. Así que de nuevo, muchas gracias. *-*

Además añadir que mis contrincantes tenían unos relatos PERFECTOS y muy emotivos, con los que me parecía muy difícil quedar entre las tres primeras.

Aquí podéis leer los otros dos relatos ganadores, que son totalmente ASDFGHJKLÑ: el de Selene y el de Dillaardi.

Impresionantes, ¿verdad?

Y, por último, para los lectores que no hayan leído mi relato, aquí os lo dejo, y no dudéis en decirme que os parece.


La noche caía sobre su cabeza y la oscuridad se había propuesto llegar a todos los rincones posibles. Tampoco el frío estaba de su lado en aquel momento.

Se hundió todavía más es la bufanda gris que poseía como recuerdo de su antigua facción: Abnegación. Si alguien le hubiese visto habría creído que era un acto de cobardía ante su nueva facción. Pero él sabía donde estaba y el por qué.  “Facción antes que sangre.” ¿Cómo olvidar ese lema? Había dejado atrás a su familia, su hogar y toda su vida teniendo que olvidar todo aquello para poder hacer su elección. Una elección que había cambiado todo lo que conocía hasta el momento. Una elección que definía sus creencias.

Echaba de menos a sus padres, pero sobre todo a su hermana, Beatrice. Ella, al igual que él,  había acabado dejándolo todo atrás, pero su elección no había sido la correcta teniendo en cuenta lo que se avecinaba. Y era de crucial importancia estar en el bando adecuado. Los secretos que acechaban con destruir su mundo eran cada vez más grandes y el descontrol futuro presentaba un gran peligro. Pero no, no estaba allí para apenarse por lo que pasaría, sino para poder decir adiós definitivamente lo único que le hacía dudar sobre su nueva vida.

Caleb oyó un suave ruido que le devolvió a la realidad en la que se encontraba. Una pequeña y delgada figura vestida de negro se acercaba a él son sigilo, pero Caleb no tuvo miedo porque sabía quién era.

— Caleb —susurró una dulce voz de mujer y al segundo después, ella ya se había refugiado en su pecho. Ambos disfrutaron de un par de minutos juntos, recordando como pocos meses atrás habían quedado a escondidas para tan solo sumergirse en los brazos el uno del otro.

— Susan, ¿estás bien? No tenemos mucho tiempo.

Susan se apartó un poco de él pero se quedó lo suficientemente cerca como para sentir el calor que desprendía su cuerpo. Ambos se habían escapado por una noche de sus respectivas facciones para solo poder despedirse como de merecían.

— ¿Por qué, Caleb? Podríamos haberlo hecho, tú y yo, en abnegación. Si te hubiese quedado estaríamos juntos, tendríamos un futuro juntos —a Susan se le quebró la voz.

— Lo siento, se lo que he perdido por haber hecho mi decisión, lo sé y no tienes ni idea de lo que me gustaría estar contigo, pero necesito que me escuches —hizo una pausa para ver si Susan le interrumpiría, pero ella solo asintió mientras sus ojos se llenaban de lágrimas—. Tenemos problemas, tú, yo, las facciones, todos. Grandes problemas. Por eso necesito que me prometas que tendrás cuidado, que buscaras un sitio seguro cuando la guerra llegue.

— ¿Qué guerra?

— No te lo puedo decir, te juro que hay muchas razones ocultas, pero tienes que confiar en mí, necesito que confíes en mí. Te quiero Susan, y lo sabes —dijo todo aquello de un tirón, sin detenerse a pensar en las consecuencias de sus palabras, pero sorprendentemente Susan solo volvió a asistir y se inclinó para besarle.

Este era su segundo beso y fue tan increíble como el primero. Abnegación prohibía cualquier tipo de demostración pública de amor, pero ahora nadie les podía detener. Los dos se entregaron por completo a aquel beso, aquella pasión y desesperación que sentían. Después de un par de segundos, Susan se apartó de golpe y empezó a alejarse de él.

— Yo también te quiero —dijo ella y salió corriendo en dirección a su facción.

Caleb volvió a quedarse solo, tiste y melancólico. Aquella había sido la primera y última vez que le decía “te quiero” a alguien que no fuese de su familia. Sabía en el fondo de su alma que la huella que Susan había dejado en su corazón no podría curarla nadie más que ella. Era duro decir adiós a alguien que aún quería seguir teniendo a su lado.

2 comentarios :

  1. ASDFGHJKLÑ *-*
    *Cassia muere de amor*
    Me encantó tu relato, Beatrice. Amo a Caleb. También es uno de mis personajes favoritos de Divergente :)

    P.D: Te he nominado a un premio: http://divergentesmentalmentedesorientadas.blogspot.com.es/2013/03/otro-premio.html

    Love always,

    Cassia.

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    1. Muchas gracias, Cassia, de verdad, me alegro mucho de que te gustara. :,)
      En cuante tenga un ratito lo hago. :)
      Con amor siempre, B.

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